La SOPA y los cines: sesga y perderás
Totalmente desmontada y dejada en evidencia Esos cines llenos… malaprensa la información publicada ayer sobre el supuesto repunte de las taquillas de los cines al primer fin de semana tras el cierre de Megaupload. Lo que extraña es la difusión y la credibilidad que se le ha dado a una información tan sesgada y tan precariamente documentada, que además cantaba desde su primera lectura. Son innumerables los medios –incluida TVE- que la han dado, desde su primera aparición en El Mundo. Y no se han molestado siquiera en consultar más fuentes, en contrastar siquiera un poquito. Aluden todas a las mismas tres, empezando por la sólo parcialmente consultada de la recaudación en las salas estadounidenses. Sí, parece que todos los que informaron tenían interés en hacerlo. En contarlo así, sin matizarlo. ¿Quién ha impulsado ese interés? Pues no lo sabemos, aunque intuyamos, pero sí da la sensación de que los propios impulsores de la famosa SOPA, de la Ley Hadopi en Francia o de la inminente Sinde en España, son conscientes de su fracaso ya de antemano. Lo que han construido será para unos una puerta grande o una puerta carcelaria; un arco romano, un Pórtico de la Gloria o un túnel siniestro. Pero sea lo que sea, edificado en todo el medio del inmenso campo. Cierran una famosa web de descargas, dan el golpe de efecto; ¿Y van a cerrar las otras 30 ó 40 mil que funcionan, una por una? “No, pero es que se van a asustar” Sí, así se asustaron cuando lo de Napster, y mira que han pasado años. Cada vez son más y desde más puntos de vista los que advierten que lo que tienen que cambiar son los modelos de negocio de distribución de contenidos; no las leyes. Pero que si quieres arroz, los que deberían ponerse manos a la obra ni más ni menos que para logar su supervivencia, siguen erre que erre, ni un cambio de actitud ni de idea. Nada menos que en 1996 se decía que Internet era una apisonadora; si no te subías a ella, acabarías convertido en carretera. La industria del cine y de la música –también los de los libros, lo que pasa es que esa apisonadora va más despacio- la vieron venir con tiempo y sin embargo optaron por lo del chiste del baturro: “Chufla chufla, que como no te apartes tú…” Hoy son pavimento ennegrecido. Pero siempre les quedará poner a funcionar la máquina “sesgadora”, seguirán pensando desde su brea pegajosa.
